El suizo Roger Federer, obtuvo el domingo su quinto título consecutivo en Wimbledon tras superar al español Rafael Nadal por 7-6 (9-7), 4-6, 7-6 (7-3), 2-6, 6-2 al español Rafael Nadal tras tras horas y 45 minutos de disputado juego.
El suizo supo aprovechar lo que el español en el quinto set desaprovechó para ganar la final más dura de las que jugó hasta ahora el número uno. En un match bien jugado Federer trabajó mucho más ante un rival que estuvo cerca de vencer al suizo.
En el primer set, el español se complicó en el segundo juego, cuando pasó de estar 40-0 a tener punto de quiebre. Nadal lo levantó pero nuevamente el suizo dispuso de otra instancia de rotura que el balear volvió a levantar. Mas Federer bien plantado quebró tras fallar su rival, y así se colocó 2-0. A partir de allí el match fue muy parejo. Federer no conseguía ser categórico y debía luchar pues Nadal demostró solvencia desde el fondo, defensas perfectas y contraofensiva letal. El mallorquín era levemente superior al suizo y tras dos intentos de quiebre consiguió minar el saque del basiliense en el quinto juego con un espectacular passing de revés paralelo. Precisamente el revés del español fue un arma esencial para su juego, algo que el suizo no esperaba. Nadal estuvo muy preciso con ese golpe y siempre salió airoso. Federer insistió en vano por ese lado y Nadal se fue adueñando de la escena. El español lució mejor que el suizo, muy confiado, sus ángulos, sus devoluciones y su fervorosa derecha puysieron al basiliense a resguardar demasiado. Aquí se vieron los progresos del mallorquín con respecto a la final del pasado año. Nadal mejoró sus golpes, no dejó venir a Federer y siempre tuvo mayor vigor en sus tiros de fondo. El match se hizo muy bueno y Federer tuvo que recurrir a su saque para emparejar lo que iba perdiendo en el terreno de juego. Fueron al tie-break donde Nadal falló con su derecha y el basiliense tuvo calma para escapar a 5-2. Una derecha abierta puso a Federer con triple punto de set. Nadal con su saque levantó dos. Luego sacó el suizo y creyó ganar la manga cuando a Nadal le cantaron una derecha fuera pero el Ojo de Halcón determinó que la bola había sido dentro y el punto debió jugarse de nuevo. Esta vez el suizo falló con su derecha y Nadal empató en 6. Luego el español dejó un revés en al red y el basiliense tuvo su cuarto punto de manga pero al fallar luego un revés el marcador quedó empatado en 7. Nadal sirvió y tras fallar desde el fondo dio a su rival quinto punto de set. La lucha se hizo encarnizada, las gradas se encendieron y el suspenso abundó en el All England.
Federer sacó, apretó con fuerte derecha subiendo a la red para acabar la manga con eficaz volea. Federer ganó el set por 7-6 (9-7) con lo justo. No fue determinante ni mucho menos y Nadal pagó caro un par de errores en el desempate. La manga arrojó 2o tiros ganadores para el suizo contra 12 del español, tras 57 minutos de lucha.
En el comienzo del segundo set bajó un poco el nivel de juego. Ambos se tomaron un respiro hasta que las acciones volvieron a ser de alto vuelo en el sexto juego. Allí Nadal se movió acertadamente, puso a marrar al suizo y tuvo dos puntos de quiebre. Mas el suizo recurrió a su gran arma, como lo haría en el set final cuando estaba con la hoja de la guillotina cerca de su cuello: su eximio servicio. Tres ases consecutivos liberaron al Pontífice suizo que empató en 3. Mas en el décimo juego, Nadal como el tábano, molestó y molestó y un hiriente passing de revés paralelo le dio quiebre y set por 6-4 cuando la hora y 37 minutos de lucha parecía poca y la vez mucha. Jirones de sudor, coraje y temple engalanaron al español que se fue al descanso henchido, padeciendo y haciendo padecer.
Este Nadal sabe que es en la mente de Federer un enigma perpetuo, altera su sueño de destino perfecto. El suizo ya no juega sereno contra el español y menos cuando éste hace lo que menos le gusta al uno del mundo, no dejarle hacer su juego de ofensa y raudo cobro. Nadal como el Cid, fue Campeador en la lánguida tarde londinense. Al igual que Don Rodrigo siglos atrás, el mallorquín se ganó ya ese título por saber doblegar al suizo, como lo hiciera el noble caballero con el alférez del reino de Navarra. Mas como Díaz de Vivar, Nadal terminaría siendo desterrado.
En el tercer set Nadal siguió templando su juego sabiendo salir de punto de rotura en el primer juego de manera elegante y como si la hierba fuera su medio natural. Los minutos transcurrieron ya sin oportunidades de quiebre y luchado fue de principio al final este capítulo que tuvo brillo y aumentó su emoción sobre el final. Otro desempate que el suizo comenzó mejor, colocándose 4-2 con un as y con otro buen saque 5-2. Una fabulosa derecha del suizo lo colocó 6-2. Nadal levantó una instancia de quiebre pero Federer ganó el set cuando hilvanó un poético revés angulado que levantó al público en las gradas. Federer, salía victorioso tras cruda lucha y 7-6 (7-3) corriendo ya dos horas 31 de juego.
Habría nuevas jugadas brillantes de ambos, nuevos intentos, nuevas ambiciones, nada faltó, todo creado en el universo del Clásico. Saques de ponerlos en los libros para Federer, restos del ibérico que devolvieron el habla a los mudos, mar de derechas del helvético en desiertos milenarios, fieras en pases en pleno Londres salidas de la raqueta de Nadal. Cabalgaron juntos y se lastimaron una y otra vez. Andaban los sin pies y la muerte era una quimera. Fantasía y sueños que aun permanecían en ambos. Degustarlos a ambos misión indeclinable. A afinar la vista y a apurarse en los baños, ese bocado que espere, que nadie llame, que esperen todos, que están jugando Los Dos, aunque uno sea uno y el otro, el otro el dos.
Cuarto set de Nadal y armadura. Va y va. Rompe como cántaro la fuente suiza, perfecta, blanca, chorrea ahora. Urgente parar la pérdida. Las llaves no alcanzan para Roger. Se escurre su juego, sigue Nadal rompiendo en el tercero como en el primero. El Uno cuestiona el Ojo de Halcón, se enoja y maldice. Atrona Dios, pero pese al silencio nada se revierte, el Campeador está 3-0. El quinto juego mostró a Federer nervioso, casi perdiendo la paciencia. Y sufrió para cerrarlo, descontando a 1-4. El mejor momento de Nadal en el partido: seguro haciendo doler con su derecha refunfuñante. Tomando riesgos para cosechar ventajas. Antes de salir al ruedo nuevamente Nadal pidió asistencia por un dolor en su rodilla derecha que le fue vendada piadosamente. Ello no alteró su triunfante curso. Así, Nadal quedó con punto de set con buen servicio y tras un magro revés del basiliense el manacorí ganó la cuarta manga por 6-2.
En el quinto set Nadal tendría en sus manos el destino del match. No concluyó bien cuando pudo haber quebrado y Federer se recuperó, creciendo en seguridad como nunca en el match.
En el tercer juego una derecha fuera del basiliense dio doble punto de rotura al español. mas Nadal primero se apresuró tirando largo y luego una derecha se le fue ancha consiguiendo Federer zafar paca situarse 2-1. En el quinto juego Federer vacilante volvió a quedar muy expuesto. Una derecha fallida dio al balear dos nuevos puntos de rotura. Dos excelentes servicios rescataron al helvético. Luego un error de revés del español dio aire al alpino que se colocó 3-2 con devastadora derecha. Nadal entonces pasó de su mejor momento al peor. Tuvo al suizo vacilante pero no dio el golpe de gracia. Federer salió renovado tras el descanso, privó su enorme inteligencia, su astucia, su visión afloró en el juego justo al momento. Nadal sirvió y quedó 0-40 tras una andanada eficaz del helvético. El balear descontó un punto de rotura con buen saque pero Federer se mostró implacable y un derechazo cruzado consiguió colocarse 4-2. El basiliense aprovechaba así por segunda vez a lo largo de la contienda su ocasión y allí hizo la diferencia, exigua, que contrastó con las 11 ocasiones que tuvo el español aprovechando solo 4. El suizo tuvo en cambio ocho instancias de quiebre aprovechando 3 en el duelo. Todo el gran trabajo colosal de Nadal quedó humeante al costado de la senda hacia el éxito. Federer se le escabulló y tras ganar su servicio con su 24º as se colocó 5-2. Luego Nadal, ya descolocado por lo perdido minutos atrás quedó con ventaja pero el suizo lastimó con una derecha que desgarraría al ibérico. Un zurdazo a la carrera se le fue a Nadal y así el basiliense tuvo punto de partido. El español levantó agónicamente cuando Federer respondió afuera un segundo saque de su rival. Mas el apremio del número uno quebraba las nubes sobre el Al England. El aire se revolvió, el silbo tempestuoso del final acaeció cuando el manacorí dejó una derecha besando la malla y nuevo punto de match para el suizo. Nadal no insertó el primer servicio y quedó prendado de un tímido segundo que el basiliense apuró con una majestuosa derecha al rincón de donde nunca se devuelve con acierto y con una volea Federer estampó su victoria. Al unísono cayó al piso en escondido llanto. El suizo se reincorporó lagrimeando aún y saludó a su compañero de tantas finales que fueron y vendrán. La gloriosa contienda culminó y un quinto cetro ostenta orgulloso el Maestro.
El suizo ganó su 34º match consecutivo en Wimbleodn y en su duelo con Nadal ahora queda 5-8. Federer logró igualar al gélido Bjorn Borg, espectador de la final, con cinco triunfos en fila, conquistando el 49º título de su carrera, cuarto del años tras Australia, Dubai, Hamburgo y el 11º de su colección de Grand Slam alcanzando al mítico Rod Laver y al propio sueco.
Nadal, no pudo emular a Manolo Santana cuando 41 años atrás asombraba a los ingleses. El gran luchador estuvo más cerca que nunca en la hierba del suizo. Luchó, capeó y asombró demostrando, que tras el gran Federer nadie se puede acercar tanto al número uno como él. Sigue mejorando todo y quiere ir pronto por todo, pese al condenado destierro.
Polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.
¿Podrá como el Campeador volver y reinar?
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